Blythe Intaglios, los enormes geoglifos del desierto de Colorado

Cerca de la localidad de Blythe, situada al sureste del estado de California junto a la frontera con el de Arizona en el desierto de Colorado, hay una serie de enormes figuras talladas en el suelo. No son las únicas, pero sí las más famosas entre las aproximadamente 200 que se distribuyen a lo largo del río Colorado y que son los únicos geoglifos encontrados en un desierto en América del Norte.

Se las denomina Blythe Intaglios o geoglifos de Blythe y se localizan al oeste de las montañas Big Maria, a unos 24 kilómetros al norte de la ciudad que les da nombre.

Fueron descubiertos desde el aire en 1932 por George Palmer, un piloto que volaba en su avioneta entre Las Vegas y Blythe. El curador de historia y antropología del Museo de Historia Natural de Los Ángeles, Arthur Woodward, realizó un primer estudio de la zona ese mismo año. En 1939 Malcolm J. Rogers realizó un análisis más exhaustivo, levantando bocetos y dibujos de las figuras.


Uno de los geoglifos de animales de Blythe | foto Rsfinlayson en Wikimedia Commons

Pero no sería hasta 1952, cuando National Geographic publicó un artículo al respecto, que los geoglifos se popularizarían y los visitantes comenzarían a llegar en masa, produciendo algunos daños en ellos. Finalmente, en 1974 se colocaron cercas en torno a las figuras, para protegerlas.

Los geoglifos de Blythe son 3 figuras humanas, dos de animales cuadrúpedos y una espiral que fueron realizadas como bajorrelieves en el duro suelo de la zona. Esta técnica, que en inglés se denomina intaglio, es la que da nombre al conjunto y la misma que se utilizó para crear las famosas líneas de Nazca en Perú.


La otra figura humana de Blythe | foto Rsfinlayson en Wikimedia Commons

En Blythe se removió la capa superior del suelo hasta 15 centímetros de profundidad para dejar al descubierto la tierra más clara que hay debajo. Luego, para delinear las figuras se colocaron piedras en el borde exterior .

La más grande de las figuras de Blythe mide unos 52 metros de largo y la más pequeña 29 metros. Se calcula que pueden tener entre 500 y 2.000 años y tener un carácter ceremonial. Se las ha relacionado con la cultura Pataya, que habitó en la zona entre los años 700 y 1550 d.C. aunque podrían ser mucho más antiguas.

Si las figuras cuadrúpedas representan caballos (reintroducidos en las llanuras de América del Norte por la expedición de Juan de Oñate), datarían de algún momento posterior a 1600. Análisis de radiocarbono realizados en 1995 arrojaron un rango de fechas que van desde 900 a.C. hasta 1200 d.C.


Uno de los geoglifos visto al nivel del suelo | foto Ron’s Log en Wikimedia Commons – Flickr

Aunque ningún grupo de nativos americanos del río Colorado se atribuye su realización, algunos han afirmado haberlas utilizado con fines religiosos. Por ejemplo, los Mojave y los Quechan ven en las figuras humanas una representación de Mastamho y Kataar, los héroes gemelos del mito de la creación. Las figuras de animales serían una representación de Hatakulya, uno de los dos hombres-puma que ayudaron a crear el mundo.

Existen senderos y alineamientos de rocas que conducen a las figuras. Algunos investigadores han planteado la hipótesis de que cada uno de los geoglifos sería un punto de parada en una peregrinación keruk, la ceremonia de duelo practicada por varias tribus nativas del sur de California.

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